No importa si ya tienes años dando cursos o talleres de cualquier tema, o si te estás preparando para ofrecer tu primer entrenamiento. Estos consejos te pueden servir.

 

 

Evita exagerar con los efectos visuales en tu presentación.

Sin importar cual es tu herramienta para presentaciones favorita: PowerPoint, SlideShare, Prezi o Google Slides (Presentaciones de Google), por favor no abuses de los efectos de transición. Recuerda que usas material de apoyo. Si es un curso o taller presencial, tu debes tener el protagonismo, y no la presentación.

 

 

Negro sobre blanco se lee más fácil.

Este consejo también está relacionado a tu material de apoyo. Por más bonitas que se vean otras combinaciones de colores, debes pensar primero en la legibilidad y siempre se leen más fácilmente los colores oscuros sobre los colores claros. Y los reyes son el blanco y negro.

 

 

Evita sobrecargar las láminas.

Es mejor poco texto legible que un montón de palabras que te obligan a usar una fuente más pequeña para caber en una sola lámina. De nuevo: la presentación es un apoyo, no es un teleprompter.  Lo mismo pasa con las imágenes. Trata de usar imágenes que ayuden a ilustrar el tema de la lámina y evita las imágenes puramente ornamentales o decorativas.

 

 

Establece los requisitos básicos a tu audiencia.

Los participantes de tu curso deben saber, antes de comenzar ell curso, cuáles son los requisitos básicos. Por ejemplo:

  • Saber leer y escribir.
  • Haber pagado la inscripción.
  • Haber aprobado el nivel anterior.

 

 

Practica tu presentación con una audiencia de confianza.

Si es la primera vez que vas a dar el curso o taller, una vez tengas el contenido listo pide a unos pocos familiares o amigos cercanos, máximo 5 personas, que sean tus primeros alumnos. Tómatelo en serio y pide a tus colaboradores que hagan lo mismo. Durante la prueba podrás:

  • Comprobar la duración del curso o taller.
  • Recibir preguntas de los participantes.
  • Confirmar que todo se entiende.
  • Detectar las partes lentas o aburridas y corregir.
  • Ganarás seguridad y se disminuirá el miedo escénico.

Si no tienes a nadie, al menos haz la presentación para ti, grábate aunque sea en notas de voz, escúchate.

 

 

Ten varias copias de tu presentación.

Nunca sabemos lo que puede pasar con los archivos, así que ten varias copias de tu presentación a la mano:

  • El original que tienes en tu computadora o en la nube.
  • Una copia en un pendrive que debes tener contigo el día de la presentación.
  • Envía la presentación por correo a la persona que colabora contigo o a tu asistente.

 

 

Visita el lugar donde será el curso con anticipación.

Tienes que conocer el lugar donde será el curso con anticipación, antes del curso o taller. Recuerda que eres la persona que dará el curso y no un participante. Dale una mirada al lugar y chequea:

  • ¿Cómo se llega? (Los alumnos te lo van a preguntar)
  • ¿Dónde están los baños?
  • ¿El tamaño es adecuado para tu audiencia?
  • ¿Hay aire acondicionado?
  • ¿Se escucha mucho ruido de la calle?

Estos y otros detalles debes revisarlos incluso antes de contratar el lugar que vas a usar. Si no puedes ir con tiempo antes de reservar, entonces pide al encargado que te envíe fotos y videos si es posible y que te aclare cuáles son las facilidades del lugar.

 

 

Prepara y ensaya el saludo de bienvenida.

Quizá eres una persona espontánea a quien se le hace fácil hablar al público, o puedes ser una mata de nervios que sudas frío al comienzo. Sea cual sea tu caso, lo mejor es ensayar la bienvenida en lugar de confiar en que las palabras saldrán solas.

 

 

Llega al menos media hora antes que tu audiencia.

Recuerda que algunos alumnos son puntuales y otros serán impuntuales pero por llegar antes en lugar de llegar tarde. Lo mejor es que llegues media hora o una hora antes que tu audiencia. Así prepararás todo, te sentirás con más confianza y ese relax bajará los nervios. Si el taller comienza a las 9:00 AM, llega a las 8:00 AM si una hora es suficiente para preparar todo.

 

 

Evita hablar de religión, política o sexo.

A menos que tu curso o taller vaya de un tema que toque religión, política o sexo, evita a toda costa caer en estos temas o en cualquier otro tema que pueda generar discusiones, que puedan ser tomados como discriminación o que te obliguen a tomar una postura. Más bien concéntrate en el programa, en el objetivo educativo, en lo que quieres enseñar. No te metas en camisas de once varas ni te ganes la antipatía de algún asistente innecesariamente.

 

 

Si no es divertido, algo anda mal.

(O por lo menos se puede mejorar)

Como en los chistes, si das un curso o taller tiene que ser divertido, la gente se lo tiene que disfrutar. No quiere decir que se tienen que reír, porque no es un stand-up comedy, pero tiene que haber entusiasmo, alegría, ganas de aprender. Y si no lo sabías, aprender es una de las experiencias más placenteras para el ser humano. Diversión no es igual a rochela. Hablamos más de la diversión relacionada al entusiasmo, a la emoción de aprender.

 

 

Cuida la cantidad de asistentes.

Es más fácil manejar grupos pequeños, sobre todo si eres principiante. En los grupos grandes la gente tiende a distraerse más, y a mayor cantidad de personas se multiplican los problemas. La cantidad de asistentes debe ser acorde al local. Que no queden muy distantes unos de otros, ni hacinados. No los quieres dispersos pero tampoco apretados. Lo mejor es que estés al menos un 20% por debajo de la capacidad máxima del salón. Si es para 50 personas, mantén tu número tope cerca de las 40 personas. Otra ventaja de mantener una cantidad de asistentes manejable para ti es que podrás dedicar atención más personalizada.

  • Menos asistentes = Clases más personalizadas y cercanas.
  • Más asistentes = Clases más catedráticas y ceñidas al contenido.
  • Menos asistentes = Menos miedo escénico

 

 

Duración del Curso, Entrenamiento o Taller.

La regla es sencilla: se te hará más fácil mantener a la gente interesada y activa por menos tiempo. Somos seres humanos y nos aburrimos. Si estás comenzando a dar clases, programa tu curso para que cada jornada dure entre 3 y 4 horas con un break o descanso a medio tiempo. Si ya tienes experiencia puedes manejar jornadas más largas. Sin embargo es más fácil para ti y para tu audiencia separar un curso de 8 horas en 2 jornadas de 4 horas que dar las 8 horas completas el mismo día. Esto gana más fuerza si el contenido es denso, si hay que memorizar o practicar. En esos casos además de dividir el curso en varios días, es recomendable dejar días de por medio entre jornada y jornada.

Resumen respecto a la duración:

  • Si estás comenzando a dar clases será más fácil mantener el interés de la audiencia durante pocas horas.
  • Si son tus primeros cursos o talleres y duran 8 horas o más, es mejor que dividas las clases en varios días. Ejemplo, en lugar de una jornada de 8 horas, 2 jornadas de 4 horas cada una.
  • Si el contenido es denso y tiene teoría y práctica, quizá es mejor dejar al menos un día de descanso entre jornada y jornada.
  • Si tienes experiencia sabrás distribuir las horas de tu curso.

 

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